
El tiempo en esta vida es relativo, a veces mucho tiempo con una persona no crea lazos de unión tan fuertes como los que forjo Luis con todos nosotros; un año estuvo llenando nuestras vidas con su alegría, vitaliadad, ilusión y buen hacer, aunque parece poco fue suficiente para llegar a nuestros corazones. Sus tres pasiones deportivas eran la montaña, la espeleología y la bicicleta, desafortunadamente la primera de ellas le costo la vida, dejandonos a nosotros con un vacío imposible de llenar. |
SIMA DEL PORTILLO Hontoria del Pinar (Burgos) 15 de enero de 2011 |
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A las ocho y media de la mañana, nos reunimos en la puerta del club como es habitual en cada salida, aparecimos Miguel Ángel, Mariano, Juan Ignacio, Raúl, Héctor y yo (Noelia). Algunos hicieron el esfuerzo de acudir puntualmente a la cita recién salidos de trabajar y sin haber dormido, la actividad lo merecía. Esta contaba con una motivación extra, se hacía en recuerdo a un compañero del club y gran amigo recientemente fallecido en accidente de montaña, Luis Calvo VERGARA. Aunque la puntualidad se respetó parece que alguno, a pesar de haber dormido, estaba algo despistado y olvidó parte de material en casa. Una vez organizados en los coches pusimos rumbo a nuestro destino. El grupo de Huesca: Beti, María Jesús, Chipi y Chesu ya nos llevaban ventaja, al parecer un malentendido en los horarios les hizo madrugar un poco más de lo debido. Todos nos juntamos en San Leonardo de Yagüe para tomar un café y reunirnos con Luis Moya que venía desde Pamplona y con algunos de los amigos de Luis de la zona: Junatxi, Edu, Cola, Chupi, Japi y Darío, pertenecientes al GEMBO, y que ya habían instalando la cavidad que más tarde recorreríamos todos juntos. Con el estómago lleno nos dirigimos a la cavidad. Si mal no recuerdo y las fotografías de grupo no engañan éramos 15 los que íbamos a entrar, ya que alguno por motivos profesionales solo nos acompaño hasta la boca, por este motivo hicimos tres grupos. Mientras el primero iba descendiendo, en la superficie se recordaban con melancolía las anécdotas y las grandes hazañas de Lu, además de mencionar los innumerables proyectos que dejó pendientes. |
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La sima no tiene grandes complicaciones, únicamente había que tener cuidado con los desprendimientos de rocas, sobretodo en los dos primeros pozos. Uno de los puntos que causó mayor expectación fue cuando tuvimos que atravesar un pequeño lago. No había peligro alguno pero nadie quería mojarse. Algunos intentaban causar presión a los compañeros tarareando canciones propias del circo o lanzando piedras, mientras los demás trataban de evitar el agua. Tras superar el lago sin necesidad de que ningún miembro tuviera que nadar, llegamos a una gran sala de la que colgaba una cuerda del techo, al parecer continúan explorando esa zona pero sin resultados hasta la fecha, por más que miraba hacia arriba no podía explicarme como había conseguido trepar hasta allí el primero para instalar la cuerda. (Preguntas que nos surgen a los novatos). Mientras esperábamos a que todos llegaran al fondo de la cavidad aprovechamos para hacer fotos. Una vez estuvimos todos juntos hicimos la famosa foto de grupo. Después llegó el momento más esperado: el más emotivo sin duda, todos guardamos un minuto de silencio y oscuridad en memoria de nuestro amigo Luis, a continuación los frontales comenzaron a ganar intensidad e iluminar a 15 rostros nostálgicos. |
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Para regresar se volvieron a hacer 3 grupos, los primeros en salir fueron los amigos del GEMBO, a continuación los que querían comer algo y por último los fotógrafos que se encargaron de inmortalizar imágenes tan impresionantes como las que acompañan esta crónica. Una vez en el exterior y con el mercurio muy bajo, nos cambiamos rápidamente de ropa mientras observábamos la magnífica noche estrellada. Cogimos los coches y nos dirigimos hasta El Burgo de Osma para volver a encontrarnos con los amigos de Luis, después de una buena cena nos dirigimos al que será en un futuro restaurante de Darío, donde nos alojamos esa noche; por cierto, impresionantes vistas desde el ático. Ya cansados nos decidimos a abrir los sacos y a ponernos en manos de Morfeo. |
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Fotografías de: Raúl García |
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