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Acercandonos a la boca.

Comenzando el ascenso.

Pozo de entrada.

En la Sala Azul

Formaciones en la Sala Azul.
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Eran la cinco de la tarde del viernes cuando partíamos desde
nuestros puntos de origen para recorrer los quinientos kilómetros que nos
separaban de Oceño, localidad más cercana a la sima y en donde nos alojamos en
la Casa La Quintana. Desde Binefar salió Chipi, desde Monzón María Jesús, desde
Barbastro Chusé, desde Zaragoza lo hacían Javier V., Manuel, Miguel Ángel,
Mariano, Noelia, Héctor y Raúl a los que se les unió Javier L. en Gallur. El
tráfico, las limitaciones de velocidad y una exigua parada hicieron que en seis
horas y media estuviéramos en la localidad asturiana, donde nos esperaba Laura
que venía desde Salamanca. Una rápida cena nos da paso a organizar los grupos,
el reparto de material y el trabajo para la entrada del día siguiente, que ya venían
preparados pero como hubo alguna reticencia se modificaron sobre la marcha. El
primer grupo haría las labores de instalación saliendo de
la Casa
a las ocho de la mañana,
el resto lo hizo hora y media después. En Oceño se toma la pista que hay junto a
la primera casa del pueblo y que al poco pasa cerca de
la Ermita
, todo su recorrido
esta asfaltado u hormigonado pero algunos vehículos pueden sufrir para subir
sus grandes pendientes. Se continua por ella durante unos tres kilómetros hasta
un pequeño collado donde a nuestra derecha hay una pista de tierra y un
abrevadero de ganado, tomamos esta y subimos unos cientos de metros hasta el
borde de la gran dolina donde se encuentra la boca de la sima. Javier Ledesma
comienza la instalación colocando en la cabecera del pozo una cuerda de
100 m
., desciende el primer
pozo de unos diez metros llegando a una rampa de tierra, aunque el no se
acordó, aquí existen dos posibilidades continuar por la vertical del pozo o en
la parte opuesta cruzando un montículo de tierra para dirigirse al lado
contrario de la cabecera y continuar el descenso como hicimos hace siete años,
en esta ocasión descendemos por el pozo más evidente continuando la vertical de
entrada aunque esto supuso colocar más fraccionamientos y desviadores de lo
esperado, ambas vías se unen poco más abajo. Los fraccionamientos se suceden
uno tras otro en poco desarrollo hasta que llegamos a una rampa instalada con
cuerda fija, el suelo de esta está lleno de grava que puede caer por un pozo
que hay en su final, por lo que tenemos mucho cuidado para evitar le caigan
piedras a los compañeros que ya están por debajo. Llegamos a una gran repisa en
donde encontramos unas curiosas formaciones en forma de platos amontonados, a
partir de aquí comienzan las tiradas más largas y aéreas del pozo, la primera
un P25 cuya cabecera queda en la pared de enfrente y que a mitad de pozo tiene
un estrechamiento que hace quepamos justos por el, después un pasamanos nos da
acceso a un P20 totalmente aéreo y de aquí a un pequeño pasamanos hasta la
cabecera de un P10 que lleva hasta una repisa donde se aprecia un gran pozo,
por donde no hay que seguir ya que no continúa. La continuación es por un
agujero en el suelo que comienza con un pequeño destrepe hasta la cabecera del
P35, un bonito tubo por el que cabe una persona y en el que hay que tener
cuidado con los roces, sobre todo nosotros que llevábamos cuerdas de 8,5. Una
vez en la base del pozo encontramos una pequeña sala, de donde parte una rampa
ascendente equipada con cuerdas fijas que subimos hasta su parte más alta, allí
la galería desciende unos metros y a nuestra izquierda encontramos el otro P35,
una cinta en un natural y un spit en el suelo sirven para asegurar la
instalación de la cabecera que esta un metro por encima de estos, una pequeña
acrobacia hace posible la colocación de las dos chapas, aunque esta impidió que
nuestros compañeros más noveles continuaran, como es natural usando una cuerda
de
25 metros
está no llegaba al fondo del pozo, pero no importa ya que en este punto es una
rampa que se puede destrepar sin mayor problema. Llegamos a una galería que
transcurre en orientación norte-sur, tomamos hacia el norte siguiendo la
indicación de una fita, la galería esta bastante concreccionada con abundantes
estalactitas, al poco nos topamos con un resalte de unos cuatro metros
instalado con cuerda fija, tanto para ascender como para descender al otro
lado. Nos encontramos con una galería de amplias dimensiones, nada parecido al
pasillo por el que veníamos, desde aquí escuchamos y vemos en algunos puntos el
discurrir del pequeño río subterráneo. Continuamos por la galería que al poco
hace un giro de casi noventa grados, después esta se colapsa y nos obliga a
subir por una rampa a la parte más alta donde encontramos la cabecera del P20,
instalamos una cuerda y lo descendemos en un sola tirada, aunque con un roce
que asumimos. Llegamos a lo que parece una gran sala bellamente decorada, sobre
todo en sus techos, avanzamos hasta que la sala se nos cierra por completo, una
pequeña gatera en la pared hace que tanto Noelia como Raúl intenten forzarla
pero sin éxito, volvemos sobre nuestros pasos y encontramos la continuidad por
el desfondamiento del suelo, continuando por el mismo cauce del río. Al poco
frena nuestro avance una gatera de reducidas dimensiones que da acceso al
meandro por donde circula el río y por el que avanzamos reptando unos cincuenta
metros y cuando el tamaño empieza a ser un poco más grande aparece sobre
nuestras cabezas el acceso a la famosa “sala azul”; por sus dimensiones, más
que sala parece una galería ciertamente estrecha pero increíblemente bella, la
recorrimos por allí por donde no hacia falta cuerda para acceder ya que nos
habíamos dejado todo el material antes de la gatera, plácidamente disfrutamos
del encanto de sus formaciones al igual que fotografiamos todo lo que se nos
ponía por delante. Cinco privilegiados fuimos los que logramos llegar hasta
este punto, pero como era ya tarde, y no disponíamos de material, comenzamos a
desandar sobre nuestros pasos quedando pendiente regresar en otra ocasión para
conseguir llegar hasta la “sala blanca”, poco a poco fuimos alcanzando al resto
de compañeros que también habían iniciado la salida de la cueva, estando todos
en el exterior alrededor de media noche.
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