Sima Otxabide
ITX-270
Orozco (Vizcaya)
8 de mayo de 2010

 

El año pasado por estas mismas fechas hicimos una incursión rápida en esta cavidad, quedándonos con las ganas de ver más y así lo hemos hecho en esta visita. Como ya va siendo habitual se nos unieron muchos amigos de distintas procedencias, en total catorce espeleólogos seis miembros de nuestro Club: Mariano, Beti, Luis M., Miguel Ángel, Luis C. y Raúl y el resto:Marta, Chipi, Josep, Jordi, Luis P., José, Rocio y Laura procedente de Jaca, Binefar, Manresa, Madrid y Salamanca. Quedamos todos en la plaza de Areatza, en la puerta del frontón a las ocho y media de la mañana, todos fueron puntuales ya que habían llegado la noche anterior y habían dormido en el frontón menos tres que venían desde Zaragoza directamente y las condiciones meteorológicas y otros factores hicieron que llegasen con una hora de retraso. Ya todos juntos emprendimos la subida hacia el aparcamiento de Pagomakurre por la pista asfaltada, cuyos últimos kilómetros han sido recientemente hormigonados hasta el aparcamiento, allí nos esperaban los tres madrileños que habían pasado la noche en su furgoneta. Mientras nos preparábamos llegó otro nutrido grupo de espeleólogos pertenecientes al GAES de Bilbao que venían a continuar con la exploración del sistema que tan buena recompensa les está dando últimamente ya que han conseguido ampliar el Sistema de Itxina totalizando así un desarrollo de 32 kilómetros.

Por el sendero hacia la boca. ITX-270
Por el sendero hacia la boca.

 

Ascendiendo a la boca. ITX-270
Ascendiendo a la boca.
Boca de entrada.
Boca de entrada.
El grupo en la Galería del Pulpo.
El grupo en la Galería del Pulpo.

 

Una vez todos estábamos preparados, repartimos el material colectivo y emprendimos el camino hacia la boca, nada más comenzar nos dimos cuenta que se había construido un nuevo sendero que parte de la misma zona de mesas de pic-nic que el anterior pero transita un poco más bajo, se reconoce claramente ya que han talado todos los árboles necesarios para continuar cómodamente, dejando encerrados en mallas de alambre a los ejemplares más interesantes, también nos encontramos con diversos puentes de madera que atraviesan diversos arroyos. Este nuevo camino se junta con el antiguo gusto al otro lado de una planicie que siempre está inundada en la cual se habían colocado diversos troncos para evitar mojarse, desde aquí se sigue por el mismo sendero hasta la boca de la sima, los primeros llegaron en media hora aproximadamente y poco a poco llegamos los demás. Los que ya iban equipados comenzaron a subir por la cuerda instalada en fijo y que da acceso a la boca de la cavidad, mientras otros se equipaban en la base del farallón rocoso junto a la cuerda y el resto lo hacía en el final del bosque. Poco a poco íbamos ascendiendo por la cuerda, en la que hay que superar un fraccionamiento, cuando una gran laja de piedra se desprendió de la pared y alcanzó de lleno a la compañera que ascendía en esos momentos, afortunadamente pudo salir por sus medios de la cuerda, el dolor era intenso y de inmediato regreso al aparcamiento para de allí dirigirse al hospital más cercano en el que se constato que era un fuerte golpe y afortunadamente ningún hueso estaba dañado. El resto del grupo continuó con los planes previstos, habíamos decidido instalar dos vías para agilizar sobre todo la salida. Llegamos a una plataforma que da acceso a la cabecera del pozo, para asegurar la estancia y anclaje instalamos un pasamanos en un natural hasta los anclajes star-fix que parecen químicos pero es simplemente que se movían y los instaladores decidieron inmovilizarlos con adhesivo químico, e inmediatamente Miguel Ángel empezó a instalar la primera vía y Jordi la segunda bajo una constante caída de agua que hizo que este último desistiese y continuase con la instalación Raúl.

 

Descendiendo entre bloques.
Descendiendo entre bloques.

Poco le duraría la sonrisa a Jorge.
Poco le duraría la sonrisa a Jorge.

 

Sala Gorbea.
Sala Gorbea.
Paso Piscarciano.
Paso Piscarciano.
Sala Gorbea.
Sala Gorbea.

 

Último fraccionamiento P-72.
Último fraccionamiento P-72.

Bellas formaciones.
Bellas formaciones.

Domo de barro.
Domo de barro.

Desviador en el P-9.
Desviador en el P-9.

 

Iniciamos la instalación buscando el máximo de fraccionamientos posibles, a escasos dos metros de la cabecera tenemos el primero y a unos quince metros en nuestra espalda en la zona más estrecha del pozo el segundo, el siguiente se encuentra otros tantos metros por debajo teniendo que hacer un pequeño péndulo que nos lleva hasta una pequeña repisa donde nos ayudamos de una uña para montarlo. Entre el pasamanos inicial y los fraccionamientos ya hemos gastado los primeros cincuenta metros de cuerda, unimos los siguientes cincuenta aprovechando esta repisa. Desde aquí llegamos de una tirada volada al gran tapón de bloques que divide este gran pozo; la cuerda nos deja en lo más alto de esta repisa y cruzamos a la parte inferior, donde aseguramos la cuerda para facilitar el descenso de los compañeros. Vemos claramente la continuidad en la pared y mediante un largo pasamanos con media docena de anclajes nos lleva hasta la cabecera del pozo P-72, aunque sería más conveniente decir que es un mismo pozo partido en dos. Otra vez nos llega justita la cuerda, aquí le unimos una de cien metros y comenzamos el descenso, el primer fraccionamiento esta también dos metros por debajo de la cabecera, los siguientes se van dividiendo en cuatro tiradas de quince o veinte metros para llegar a lo alto de la empinada rampa de bloques donde se abandona la cuerda y se prosigue andando. Aprovechando el descenso del resto del grupo hacemos pruebas con las fotos ya que son muy gratificantes después, pero retrasan mucho la marcha si se les dedica demasiada atención. Cuando ya estamos unos cuantos iniciamos el descenso de la rampa hasta el resalte equipado con una cuerda en fijo, un P7. Poco a poco llegamos al final y se agradece caminar por llano, pronto atravesamos el Paso Piscarciano, un pasillo de techo bajo con el suelo lleno de barro por el que corre un exiguo caudal de agua. Tras superar este, nos encontramos con una bifurcación a la izquierda, Galería del Viento, pero continuamos por la Galería Principal que nos conduce tras recorrer unos impresionantes meandros a la zona del campamento que se utilizó como zona de vivac en la exploración de la cavidad. A pesar de la escasez de formaciones en estos meandros hay muchos bellos rincones con curiosas estalagmitas negras formadas sobre el lecho arcilloso o columnas imposibles fruto del encuentro de un macarrón excéntrico y una estilizada estalagmita. Remontamos a una galería colgada a través del campamento que nos sorprende por sus inmensas dimensiones y las abundantes marcas de la corriente de agua en sus paredes y techo. La progresión es muy cómoda y a los pocos metros llegamos a un gran espacio donde se unen varias galerías, con una pequeña caída de agua desde el techo; si tomasemos la Galería más inferior daríamos la vuelta hasta el campamento, pero nosotros tomamos una cuerda fija remontante que se dirige a la Galería del Pulpo ya que nuestro objetivo es llegar a la Sala Gorbea. Poco a poco vamos subiendo todos y contemplamos que aquí es más evidente y acusado el trabajo erosivo, los golpes de gubia producidos por la cavitación del agua nos hacen temer el retorno de las aguas que los generaron de lo bien conservados que están. Aquí el suelo también está cubierto de barro arenoso y los goteos han excavado antiestalagmitas que se encuentran desde limpias, un simple agujero en la arcilla, hasta pequeños espacios ya cubiertos de caliza con pequeños charcos tapizados de cristales; nada se escapa a nuestros objetivos. Al pasar un sector desfondado descubrimos diminutas chimeneas de hadas formadas por pequeños guijarros en el lecho arcilloso. Siguiendo por la galería bordeamos un pozo equipado con cuerda fija P-9 y poco más adelante una zona muy concrecionada da acceso a otro pozo P-22 parcialmente destrepable, pero aquí una parte del grupo decide que ya ha tenido bastante con lo visto y se prepara para el retorno; casi la mitad nos quedamos y siguiendo las indicaciones de los compañeros del GAES, que encontramos en el aparcamiento, bajamos el anterior pozo equipado con cuerda fija que da acceso a una galería horizontal que recorremos en parte ya que justo debajo de la cuerda, en un estrecho paso entre bloques, se encuentra la galería que nos dará acceso a la Galería Gorbea. Tras unas zonas bajas iniciales adquiere mayores dimensiones; atravesamos muchos desfondamientos y a través de una gatera encontramos un gran domo de barro con ducha; tras rodearlo otra gatera nos conduce por fin a la anhelada Sala Gorbea, con bellas y abundantes formaciones en comparación de lo visto anteriormente. Unas fotos rápidas para dar testimonio del objetivo cumplido dan el pistoletazo de retorno, no tenemos prisa pero no queremos demorarnos en exceso pues tememos salir con mal tiempo de la cavidad. Regresamos sobre nuestros pasos hasta el campamento, donde hacemos un pequeño descanso para afrontar la subida de los pozos. Recuperadas las fuerzas emprendemos el retorno y cual fue nuestra sorpresa al encontrar que todavía estaban los compañeros del primer grupo subiendo el primer pozo P-72; uno de ellos se había atascado en un fraccionamiento y estaban ayudándole a superarlo. Una deficiente hidratación, una mala tensión del arnés de pecho y el no dosificar las fuerzas adecuadamente hicieron que acabara extenuado y le costara mucho rato recuperar las fuerzas descansando en el tapón de bloques intermedio, mientras el resto de compañeros iban subiendo el primer tramo del pozo. Raúl y Luis comenzaron a desmontar las dos vías del P-72, cuando llegaron a la su cabecera también animaron al compañero de modo que por fin tomo la determinación de intentar continuar, se armó de valor y acompañado por la otra vía por Miguel Ángel fue remontando los muchos metros que nos separaban de la cabecera; poco a poco y dosificando las fuerzas restantes llegamos arriba como el beduino moribundo que llega al oasis; seguro que no se le olvida esta experiencia y saca buenas enseñanzas de ella. Cuando les dimos el “todo libre” los desinstaladores Raúl y Chipi prosiguieron su trabajo y fuimos saliendo hacia la boca de la cueva, comprobando con alegría la buena noche que hacía; mientras el segundo grupo en salir se dirigía hacia el aparcamiento vimos con alivio que el primero volvía preocupado por la tardanza del resto y aliviaron a los cansados desinstaladotes de las sacas de cuerda y personales, todo un regalo ya que eran las tres de la madrugada y el cansancio hacía mella en nuestros mal entrenados cuerpos. El ansia por llegar a los coches nos consumía y antes de que nos diéramos cuenta ya estábamos en ellos. Ahora la cuestión era dónde hacíamos noche; descartamos el vivaquear a pesar de la buena noche que disfrutábamos, de modo que nos dirigimos a los refugios existentes en las cercanías. El primero, próximo al aparcamiento pero poco protegido estaba separado por una valla al parecer por obras y lo descartamos; el otro ya casi al llegar a Areatxa se encontraba cerrado a cal y canto, de modo que la única alternativa era probar suerte en el frontón público de Areatxa y acertamos ya que estaba abierto y por fin pudimos dar reposo y nuestros desfallecidos cuerpos. Al despertar los que tenemos el sueño pesado nos alegramos de dormir en él ya que durante el resto de la noche había caído una gran tormenta (como para haber vivaqueado); tras un paseo por el pueblo y un frugal desayuno nos despedimos con muchas ganas de volver a coincidir y compartir nuevas aventuras.

 

Galería Principal.
Galería Principal.
Galería del Pulpo.
Galería del Pulpo.
Estrechez en la Galería Gorbea.
Estrechez en la Galería Gorbea.

 

Puedes ver la crónica de nuestra visita el 4 de octubre del 2008
   
Puedes ver la crónica de nuestra visita el 10 de mayo de 2009

 




 

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Fotografías de:
Luis Moya
Raúl García
Miguel Ángel López