Sistema de la Gándara |
Estaba previsto para este fin de semana realizar la travesía Caballos-Canal-Valle, pero las condiciones climatológicas reinantes y sobre todo las fuertes lluvias caídas a lo largo de la semana nos obligó a cambiar de actividad. Muchos éramos los interesados en realizar esta dura travesía, e incluso alguno era la segunda vez que debía posponerla; la verdad es que la podíamos haber realizado, ya que el viernes tres compañeros comprobaron las tres bocas del Sistema, y aunque aun entraba agua por las bocas superiores, por la inferior el nivel de salida del río estaba disminuyendo paulatinamente, con estas condiciones la travesía se hubiera convertido en bastante más dura de lo que ya lo es, y aunque nos gusta sufrir también nos gusta disfrutar de las actividades así que decidimos aplazarla para mejor ocasión. Éramos dieciocho espeleólogos los que íbamos a entrar, organizados en distintos grupos, entrando tanto por la boca de Caballos como por la de Canal, y aunque en el transcurso de la semana íbamos intuyendo este desenlace la mayoría acudimos a la cita ávidos de espeleo. Al final nos juntamos trece espeleólogos en el albergue de la Federación Española de Espeleología en Ramales de la Victoria: Jordi, Francesc, María Jesús, Chipi, Chuse, Manolo, Beti, Eduardo, Luis, Miguel Ángel, Javier, Mariano y Raúl. Durante la cena debatimos la situación, suspendiendo para mejor ocasión la travesía y elegimos ir al día siguiente al Sistema de la Gándara, ya que también la habíamos solicitado en el permiso, al igual que la Cueva de Coventosa que visitaríamos el día siguiente. |
A las ocho sonaron los despertadores y rápidamente estábamos todos desayunando, una hora después partíamos hacia nuestro destino con la única parada intermedia en la tienda MTDE que regenta Alfredo en Ramales. Tomamos la carretera CA-256 con dirección al pueblo de Gándara, el cual atravesamos y continuamos hasta el final de esta, cuando se cruza con la carretera CA-265 que viene de Arredondo y sube hacia el Puerto de la Sía, son unos 20 kms. de recorrido hasta el mismo cruce donde en una pequeña explanada aparcamos los vehículos. Mientras la mayoría nos cambiábamos de ropa y preparábamos el material, el resto buscaba la boca de entrada, que se encuentra siguiendo la carretera que va hacia el Puerto de la Sía durante unos cientos de metros hasta que nos topamos con un hito que nos indica el comienzo de la senda que lleva hasta la boca unos cien metros por encima. La boca es artificial fruto de una ardua desobstrucción por parte de los compañeros franceses que llevan la exploración del Sistema. La pequeña boca de entrada, donde sopla una fuerte corriente de aire, da paso a una gran galería descendente, en ocasiones muy pronunciada y con muchas piedras sueltas, bajamos por la izquierda siguiendo un claro sendero originado por la afluencia masiva de espeleólogos. Tras un corto recorrido nos encontramos con un pasamanos instalado en fijo que bordea un gran pozo en cuyo fondo oímos el circular de agua. Continuamos por una amplia galería que serpentea durante su recorrido, al poco nos encontramos con un gran charco que ocupa todo lo ancho de la galería, por su parte derecha y colocadas estratégicamente unas piedras hacen que te mojes lo menos posible, inmediatamente ascendemos por una empinada rampa de tierra muy resbaladiza que da continuación a la galería. En nuestro avanzar giramos siempre a la izquierda alcanzando una sala de suelo plano repleta de pequeños gours, intentamos no pisarlos y continuamos por la galería hasta alcanzar su final sobre un lago muy curioso y bonito, unos metros antes en la pared hay una cuerda fija que sube unos cinco metros y nos permite continuar por la parte superior, al poco encontramos un pozo a nuestra izquierda en donde se ve agua en su base deduciendo que podría ser el mismo lago que habíamos visto unos metros atrás, decidimos no descenderlo y continuamos por la galería hasta que un caos de bloques nos impide continuar, revisamos todos los posibles pasos pero no encontramos la continuación, salvo por un meandro lleno de agua el cual nos obligaría a mojarnos por completo y como ninguno de nosotros estaba dispuesto, decidimos regresar sobre nuestros pasos a ver si encontramos algún ramal más accesible. Cuando llegamos a la sala cuyo suelo esta lleno de pequeños gours, empezamos a apreciar en las paredes unas raras estalactitas y al adentrarnos un poco más apreciamos una caída de agua desde el techo que forma una curiosa estalagmita, el suelo de la sala se vuelve ligeramente inclinado. Mientras los fotógrafos plasman las formaciones de la sala, otros deciden comer en ella y el resto la revisan concienzudamente y encuentran al fondo de la misma un pequeño paso donde sopla una fuerte corriente de aire, que desemboca en un largo conducto de suelo arenoso en el que la mayor parte del tiempo se progresa a gatas y en fila india, vamos haciendo curiosos giros de 180º y comienza a hacerse un tanto pesado, llegamos a una zona en la que se amplía la galería y aparecen muchas formaciones, a partir de aquí existen varias bifurcaciones pero nosotros continuamos por el camino más evidente siguiendo los mojones, que otros grupos han ido dejando y que nos marcan el camino a no se sabe donde, eso si, nuestra dirección es siempre hacia el oeste. Llegamos a un gran desfondamiento y en su pared izquierda encontramos unos spit, mientras Eduardo prepara la instalación Raúl se introduce en una gatera a la derecha, es muy vertical y resbaladiza desembocando en una pequeña galería horizontal donde atraviesa otra gatera más estrecha que a su vez desemboca en una rampa en cuya parte inferior aparece una cabecera de un pozo instalada con cuerda fija, así que avisa a los demás y decidimos continuar por aquí en vez de instalar, aunque luego nos damos cuenta que puede que sea el mismo pozo. |
Comenzamos el descenso del pozo de unos cuarenta metros, tiene un desviador a cuatro metros de la cabecera y está dividido con un fraccionamiento a su mitad aproximadamente. Después nos encontramos con varios resaltes, tres de ellos equipados con cuerda fija, el último da acceso a una enorme sala donde escuchamos el fuerte estruendo del agua al caer en una gran cascada a lo lejos, poco a poco vamos descendiendo la sala por un caos de bloques que nos obliga a ir buscando el buen camino, siempre en dirección a la cascada, ya bajo los pies de la misma nos impresiona aun más, unos treinta metros calculamos tiene de altura, aquí empieza la guerra de fotógrafos a ver quien consigue sacar la mejor foto, continuamos hasta el fondo de la sala y nos encontramos con un rincón realmente impresionante colmado de delicadas excéntricas desafiando a la fuerza de la gravedad, finas estalactitas con un raras ramificaciones de crecimiento en horizontal, enrevesados nichos de estalactitas colgados del techo y algunas formaciones difíciles de catalogar, la fragilidad de este paraje hace que extrememos las precauciones para que el medio no note nuestra presencia. En el suelo de este bello rincón existe un pequeño paso donde el aire sopla con virulencia, en este punto la mitad del grupo decide tomar un tentempié y regresar hacia el exterior y el resto continuaríamos profundizando en el Sistema. El paso estrecho rápidamente se convierte en una gran galería plagada de grandes bloques, avanzamos cómodamente y al poco nos encontramos con una grieta a nuestra izquierda a modo de ventana sobre lo que parece otra galería paralela por la que circula un cauce de agua unos treinta metros por debajo de nosotros, decidimos continuar por la galería que veníamos y al poco aparece a nuestra derecha un gran desfondamiento, que vuelve a parecer otra galería paralela por debajo de nosotros, ¿será la misma que la anterior? no lo descubrimos ya que decidimos continuar por donde veníamos, una amplia y cómoda galería. Al rato nos topamos con un gran caos de bloques que cierra por completo la galería, examinamos entre ellos los diversos pasos hasta que encontramos la continuación. La galería ha reducido su altura pero su anchura sigue igual o incluso mayor, cambia la morfología de la roca parece que estemos en una cavidad distinta, seguimos progresando y llegamos a un vivac donde los plásticos están extendidos y hay varias bolsas con comida, nos hace preguntarnos si ¿habrá alguien explorando? aunque nos inclinamos por que no, ya que no hay sacos para dormir. Continuamos por lo más evidente y poco a poco la Galería va reduciendo su tamaño, al poco nos topamos con una cuerda instalada en fijo que remonta unos cinco metros, ascendemos por ella y nos introduciéndonos en un largo meandro que serpentea continuamente con giros increíbles, el suelo vuelve a ser de una fina arena blanca y las paredes en ocasiones están tapizadas de una finísima capa de mirabilita, que en ocasiones a causa de nuestro movimiento se precipitan desde el techo en forma de copos de nieve, nos perdemos un rato por el meandro que resulta tener dos niveles, que nosotros hayamos conocido. Llegamos a un cruce donde oímos de fondo un gran estruendo de agua, tomamos el ramal hacia donde se escucha y aparecemos en un balcón desde el que vemos un impresionante pozo por donde cae una cascada de agua, aun con nuestros potentes frontales no divisamos ni el comienzo ni el final del pozo, nos deja impresionados; aunque el meandro continua ascendentemente por la otra parte del pozo nosotros decidimos darnos la vuelta y dejar para otro momento nuestra particular exploración de este famoso y desconocido sistema. |
CUEVA DE LA GANDARA |
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Zona: 30T |
X: 452465 |
Y: 4782348 |
Z: 707 m.s.n.m. |
Datos obtenidos con receptor Garmin Etrex Vista C |
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Topografía de S. C. Dijon - CAF Albertville |
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Fotografías de: |
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