Aguja principal de la vía.

Siguiendo la arista.

En la cima de la aguja.

 


Primeros metros.

 
Muchas ganas teníamos de ir a esta ferrata desde que se abrió el año pasado; sus bien equipadas vías y su acertado trazado hacen una buena vía ferrata en una zona no muy escarpada. Quedamos como siempre en la puerta del club esta vez a las 07:00, tampoco interesaba llegar muy temprano pero pretendíamos que nos diera tiempo para ir a la del Castellaso o Sacs. La pésima previsión meteorológica no hizo que desistiéramos de nuestros planes y partimos Juani, Elena, Marisa, Jorge, Daniel y Miguel-Ángel para recoger a Esteban y Roberto a la salida de la ciudad. En Huesca habíamos quedado con Beti, y una vez juntos nos dirigimos a Foradada del Toscar vía Barbastro-Graus. Tras tomar el desvío hacia el pueblo lo rebasamos y a un kilómetro aproximadamente dejamos los coches en un pequeño aparcamiento de tierra que es fácil pasarse si no estamos muy atentos. Con vehículo todoterreno se podría llegar casi al pie de la via, pero decidimos dejar los coches abajo y aprovechar la pista para ir calentando durante los veinte minutos que cuesta la aproximación. Los letreros nos llevan sin pérdida y ya podemos ver la estrecha canal por la que discurre parte del trazado. Terminamos de equiparnos y vamos tomando posiciones en la cordada; el trazado empieza por el exterior de la canal para a los pocos metros tomar la arista y finalmente internarse para pasar mediante un pequeño "paso de fé" al siguiente tramo del recorrido; un estilizado árbol nos acompaña unos metros en un recodo verdaderamente bello. Vamos ganado altura en tramos a veces verticales y otras travesías hasta alcanzar un puente tibetano de unos ocho metros bastante tenso. Un nuevo tramo vertical nos lleva hasta la aguja cimera, donde una cuerda había sido dejada la tarde anterior durante un rescate efectuado por miembros del GREIM, esos ángeles de la guarda que subsanan nuestros herrores y accidentes.
 


Dentro de la canal.

 


Menudo puente.

 

Desde aquí unos anclajes permiten descender la vía para evitar el resto de la vía, carente de tanta verticalidad y estética como hasta aquí; pero mucho ojo ya que el rescate se produjo porque las cuerdas no les llegaban hasta el suelo, informarse antes de la longitud requerida. A partir de aquí vamos perdiendo altura y en travesía rodeamos la aguja principal para acceder a su parte posterior donde encontramos un gran puente de planchas metálicas. A partir de este puente el ritmo del recorrido decrece enormemente convirtiéndose en una trepada por cortos tramos de roca y bosque con abundante vegetación. Tenemos la posibilidad de evitar este tramo aprovechando un escape señalizado tras la última pared larga después del puente, pero nosotros decidimos continuar hasta el final. De esta forma ganamos nuevamente altura poco a poco prestando atención a los resbalones, que nos dieron algún susto. No por carecer de grandes verticales deja de tener atractivo esta parte; por fin llegamos al final, y aprovechamos un generoso rellano para reponer fuerzas y tomar un merecido almuerzo. Desde aquí vemos el tipo de descenso que nos espera, demasiado directo a pesar de estar equipado con cuerdas; un mal paso puede resultar peligroso, debemos extremar nuestra atención para evitar largas y dolorosas caídas. Echamos de menos el haber buscado para el descenso un camino zigzagueante que lo facilitara o equiparlo con más cuerda, pero hay lo que hay y poco a poco llegamos a la pista. Ya en los coches tomamos un bocado rápido ya que calculando tiempos llegamos de sobra para la ferrata de Sesué, El Castellaso.

 

Ferrata Foradada del Toscar.

 

VÍA FERRATA EL CASTELLASO (SESUÉ)

Tomamos dirección hacia Benasque por la A-139 y una vez pasada la localidad de Villanova, a dos km.,hay un desvío que indica "Sesué norte". Se toma ese desvío y a 200m. se empiezan a ver las indicaciones de la vía ferrata. Se sigue una pista sin asfaltar, en buen estado, durante unos 250m y se aparca en una explanada. Un cartel nos marca el inicio que por una fácil trepada inicial el recorrido; observamos restos de lo que fue una cantera y que se aprovechó para este fin. Accedemos a un tramo sin desnivel que nos conduce al tramo principal de la ferrata, que empieza por una pared y conduce a la zona de los extraplomos, dos pasos que se sortean sin dificultad ya que están bien y abundantemente equipados. De este modo alcanzamos lo que parece el fin de la ferrata, pero aún una corta trepada nos resta para coronar la cima de El Castellaso, 1280 m. Para el descenso seguiremos un sendero evidente que desciende por la cara norte hasta unos prados para torcer a la derecha hasta la ermita de San Saturnino, que por sendero evidente nos dejará en los coches. Justo una hora es lo que nos ha costado subir y descender la ferrata. Ahora sí que nos tomamos nuestro tiempo para comer, el hambre aprieta ahora que no nos esperan más emociones. Planeamos el calendario de ferratas del año, esperamos poder cumplirlo haciendo hueco entre las cuevas y los barrancos. Justo cuando estábamos recogiendo empezaron a caer las primeras gotas de lluvia, ni habiéndolo programado nos habría salido tan bien. Cansados pero muy satisfechos emprendemos el regreso.


 


Ferrata de Sesué.

Zona de extraplomos.

 

Ferrata de Sesué.

 

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Fotografías de:

Miguel-Ángel López