Vía Ferrata Canal del Palomo |
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En esta ocasión fueron Mariano y Miguel Ángel los que se animaron por una actividad a escasa distancia de Zaragoza y poca duración, que nos permitió no madrugar y estar de vuelta para comer; la Canal del Palomo es la vía ferrata histórica de mayor longitud y belleza de Aragón (se equipó en 1954 por Peña Guara con 240 clavijas y cinco grapas). Para llegar hasta allí desde Huesca capital tomamos carretera dirección Barbastro y tras subir una pronunciada cuesta estaremos atentos para tomar el desvío hacia Loporzano. Pasamos por Sasa del Abadiado, Castilsabás hasta llegar a Vadiello. Tras pasar una sucesión de túneles, en una curva cerrada a la derecha, dejamos el coche en el aparcamiento señalizado. Seguimos la pared en dirección Oeste hasta ver las primeras clavijas. Grande fue nuestra sorpresa al ver que se ha asegurado el recorrido con cable, pero la alegría inicial se transformó pronto en cabreo mayúsculo al ver el excesivo y mal colocado equipamiento. Consideramos que existen muchas posibles ferratas por equipar, Ésta se merecía un respeto; si bien nos parece correcto reponer las clavijas que faltaban, con este nuevo equipamiento han dado al traste con toda su originalidad. |
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Afortunadamente llevábamos disipadores y los tramos más expuesto aprovechamos el cable de seguridad. Entramos pronto en calor, al esfuerzo de trepar por las clavijas ahora se suma el demasiado frecuente cambio de cable y en ocasiones sortear el cable que por su situación molesta para la progresión. Superada la pared inicial podemos ver la estrechez de la canal, y nos introducimos en ella para disfrutar de infinidad de rincones y de la contemplación de los tritones en sus pozas. Recordamos que ESTÁ EXPRESAMENTE PROHIBIDO TOMAR CONTACTO CON EL AGUA para molestar lo menos posible su difícil existencia en estas pozas. El esfuerzo es mantenido pero recompensa con creces por lo particular de la estrechez y la larga sucesión de pozas y cascadas. Nos sorprende ver que el cable asegura hasta un largo tramo llano, suponemos que el instalador debía cobrar por metros de cable instalado. Tras superar una larga pared llegamos a un ensanchamiento donde hasta abunda la vegetación y aprovechamos para tomar un merecido descanso. Merece la pena subir con calma para poder disfrutar plenamente de la ferrata, ya que la subida nos costó unos noventa minutos. Tras el descanso un par de rápeles más y alguna rampa asegurada con innecesarias cadenas nos conducen a un amplio circo desde el que podremos disfrutar del majestuoso vuelo de los buitres leonados, muy abundantes en el sector de Vadiello. |
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Fotografías de: Miguel Ángel López |
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