Barrancos Formigá y Gorgonchón |
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Esta fue la alternativa a la magnífica travesía espeleológica en Cantabria que no todos podíamos realizar, por lo que algunos decidimos comenzar la temporada de barrancos (aunque hay barrancos apropiados para todas las fechas) con el descenso del Formiga y el Gorgonchón, dos barrancos situados en la Sierra de Guara muy próximos y complementarios por su escasa duración. Cuatro barranquistas nos decidimos a participar: Mariano, José Luis, Coves y Miguel-Ángel. Salimos de Zaragoza a las seis de la mañana ya que habíamos quedado con Coves en Huesca a las siete. Desde allí tomamos dirección a Barbastro y después de Siétamo en una rotonda tomamos desvío a la izquierda hacia Liesa, Ibieca y de nuevo otro cruce que tomaremos a la derecha hacia Aguas y Panzano, donde en un camping-restaurante a pie de carretera teníamos previsto alquilar los equipos; pero un fallo de planificación que todos achacaron a Miguel (no sé porqué será) nos hizo esperar hasta que abrieron cerca de una hora, después del madrugón que llevábamos encima. LLegaron los responsables del camping y procedimos al alquiler de los equipos, tras lo cual un cafelito nos prepara para entrar en acción. |
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En cinco minutos llegamos al aparcamiento del Barranco Formiga, que recientemente han acondicionado muy notablemente, tranquilamente preparamos los equipos (para este barranco es necesaria una cuerda de 20 metros ya que el mayor rápel es de 7m.) y tras organizarnos un poco para remontar el curso del barranco comenzamos la aproximación, siguiendo el sendero que cogiendo un poco de altura evita bordear las pequeñas huertas que riega el barranco. El sendero sigue sin separarse del cauce a media ladera hasta llegar a la Cueva de las Polvorosas, donde nos hicimos las fotos de rigor ya que sus dimensiones lo merecen. Poco después se llega a la ladera de roca desnuda, bien equipada con un pasamanos para ir asegurados con los cabos de anclaje hasta el punto en el que se desciende hasta el lecho del barranco mediante un primer rápel de 3m. .Desde el aparcamiento hemos tardado unos 45 minutos. Para empezar cruzamos el cauce y tras un flanqueo el primer contacto con el agua es un pequeño salto que nos termina de despertar. Los cuerpos se activan y el ánimo se acelera, el agua fría y abundante nos acompaña a través de resaltes y toboganes que nos adentran en una garganta donde un característico bloque empotrado nos anuncia el segundo y tercer rápel, de 7 metros cada uno. La garganta se convierte en cañon y tras un largo tramo de resaltes y toboganes pasa por debajo de la Cueva de las Polvorosas. Ahora es una pasarela por encima del barranco la que nos anuncia el cuarto rápel, de 6m. en una zona particularmente estrecha y de gran belleza, decidimos rapelarlo en lugar de saltarlo, no parece inspirar mucha confianza a pesar de que el día es soleado y la luminosidad del barranco muy alta. Curioseamos la pequeña cueva existente debajo de la cascada, pero las fotos no hacen honor ya que las gotas de agua en suspensión hacen velos con la luz del flash. Tras salir de la galerÃa inundada reposamos un poco y continuamos por el cauce excavado hasta un salto de 4 metros a una gran marmita de gigante que hizo las veces de yacuzzi para la foto de recuerdo. Tras salir del barranco en 15 minutos estábamos de vuelta en el coche, no sin encontrarnos a varios grupos de excursionistas que remontaban el curso del barranco. INFORMACIÃÓN: Calizo. Longitud 1,5 km. desnivel 60m. Período: todo el año, evitando crecidas por tormentas. Caudal permanente todo el año. Material: cuerda de 20m. Neopreno. Anclajes doble parabolt. Horario: acceso 45min, descenso 1h. 30min., regreso 15 min. |
Ya eran las 13:30 y tras un corto debate, decidimos aprovechar la jornada y dirigirnos al barranco de Gorgonchón, perfecto complemento al descenso del Formiga. Sin siquiera quitarnos los neoprenos dado el corto trayecto a realizar, subimos al coche y seguimos la carretera en dirección a Bastarás. Al poco de pasar el pueblo, en una característica zona para aparcar en curva a izquierdas dejamos el coche. Hemos pensado en remontar el barranco para evitar el descenso en oposición de las peligrosas cascadas de este barranco, y así poder disfrutar igualmente de su singular estrechez y belleza. La pista nos lleva sin pérdida al cauce del barranco en apenas 15 minutos, pero en lugar de entrar en él seguimos por el trayecto de vuelta una vez terminado el barranco que nos permite contemplar desde arriba su estrechez. Al llegar a la salida del barranco, unas escaleras y posterior sendero nos depositan en un pequeño azud para desviar agua de riego. Entramos en la badina final y el agua fría templa nuestro cuerpo calentado por la aproximación y el magnífico sol que hoy luce. Pasamos por una estrechez sin llegar a sifonar y nos encontramos en la primera diaclasa una acumulación de ramas que han represado la materia en suspensión espumada por la fuerza de las cascadas. Tras salvar los ascos iniciales, pasamos la zona embalsada, recorremos las primeras galerías y tras superar un pequeño resalte encontramos en otra estrechez una sorpresa inesperada: una oveja muerta hinchada como un globo. Momento de incertidumbre por la salubridad de la situación, pero al final y dadas nuestras ganas de ver todo el recorrido, sumergimos la oveja para que pase la estrechez y reanudamos el recorrido no sin algún asquito reprimido. Ha merecido la pena. Cada vez es más estrecha la garganta, hasta el punto de tener que avanzar de lado, a veces con dificultad por la fuerza de la corriente. LLegamos al bloque empotrado situado a pocos metros de la segunda cascada; el estruendo, la espuma, la proximidad y altura de las paredes hacen incomparable este corto pero imprescindible barranco. Aun satisfechos por su particular fisonomía, nos quedamos con ganas de algo más, pero la buena esencia se guarda en frasco pequeño. Regresamos por donde hemos venido, ahora ayudados por la fuerte corriente y conducimos la oveja no sin esfuerzo hacia la salida, ya que supone un riesgo grave de infección para futuros descensos. Lo que más costó fue hacerle pasar el pequeño sifón, pero nuestro empeño era mayor que su flotabilidad y la dejamos en el azud a expensas de los buitres que seguro dieron buena cuenta de ella. Solo queda señalar para aquel que quiera descender este bonito barranco que LA SEGUNDA CASCADA ES MUY PELIGROSA, por tener un bloque empotrado sifonado escondido y es preferible descenderla en oposición de espalda y rodillas hasta el bloque empotrado a ras de agua. Es recomendable hacer todo el barranco en oposición. INFORMACIÃÓN: Calizo. Desnivel 20m. Longitud 150m. Periodo: todo el año,excepto en época de crecidas. Material: Si se rapela, cuerda de 20m. Neopreno completo. Si se hace en oposición, arnés con cabos de anclaje para el pasamanos. Horarios: acceso 15 min., descenso 45 min. y regreso 30 min.
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Fotografías de:
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