Como hemos dicho esta edición comenzó a las seis de la tarde el sábado 28 de noviembre en el Centro Cívico Universidad con una pequeña charla explicativa de las peculiaridades y diversos aspectos técnico-científicos de este deporte; Miguel Ángel y Javier durante casi dos horas explicaron y desarrollaron en forma resumida aspectos básicos pero desconocidos de la espeleología como son su historia, formación de cavidades, espeleotemas, bioespeleología, topografía y conservación de cavidades. Concluyó la charla explicando lo que haríamos el día siguiente y ambos contestaron las dudas de los participantes.
El domingo quedamos a las ocho y media de la mañana en la puerta de la Junta Municipal Miralbueno, donde tenemos un pequeño cuarto con el material del Club. Puntualmente llegaron todos los participantes previstos eran diecinueve que junto a cuatro monitores y otros cuatro miembros del Club partimos por la A-II hacia La Almunia de Doña Godina, la cual atravesamos y continuamos por la carretera que va hacia el antiguo Parque Mularroya, ahora destruido para hacer una presa que seguramente no se llenará nunca; al poco en una curva de la carretera donde queda parte del antiguo trazado en donde aparcamos los vehículos que no eran todo terreno. Durante el viaje estuvo lloviznando y al bajar de los vehículos una fina pero persistente lluvia nos acompañó mientras nos equipábamos y comíamos algo. Empezamos a subir por la pista que discurre paralela a la autovía durante poco más de kilómetro y medio y nada más llegar a la Cueva del Mármol pensábamos resguardarnos en su entrada para organizar los equipos y repartir los frontales pero al estar cerrada tuvimos que subir con todo el material a la exigua e incómoda entrada de la Cueva del Muerto y allí, con dificultad pero paciencia procedimos a prepararnos para la incursión. Uno de los monitores se había adelantado y colocó en el pozo de entrada una escala de diez metros con su cuerda de seguridad y otra cuerda más para descolgar con seguridad a los participantes. Los primeros seis en descender el pozo continuaron con Javier y Jesús hacia el interior de la cavidad; la primera dificultad que se encuentra es una diaclasa inclinada en donde existen varios pasos estrechos denominados "de los Guardias Civiles" en los que hay que arrastrarse cogiendo bien la postura correcta para superarlos, en estos momentos viene el primer apuro; los seis siguientes parten con Miguel-Ángel para atravesar la primera dificultad y tras haberla superado la mitad del grupo un corpulento cursillista tuvo que luchar durante un buen rato con la última estrechez; tras múltiples intentos y mucho esfuerzo, cuando estábamos a punto de desistir, con un último esfuerzo consiguió superar el paso y proseguimos el recorrido, alcanzados por el grupo que conducía Raúl. Poco a poco la galería va creciendo en tamaño, aunque atravesamos algún que otro paso arrastrándonos, el tránsito lo hacemos ya totalmente de pie; empezamos a disfrutar de los espeleotemas amenizados por las doctas explicaciones de nuestro amigo Luis. Ya casi en el final de la galería superamos varios bloques y llegamos a una sala donde nos juntamos todos y pudimos comentar lo que hasta entonces había sucedido; realizamos varias fotografías y los dos primeros grupos continúan por el ramal norte mientras el tercero entra en la Galería del Barro para darles tiempo. Primero superando un pequeño desfondamiento para continuar por una galería en donde podemos ver las primeras excéntricas, después llegamos a una pequeña sala donde a través de unas columnas llegamos a un destrepe de unos tres metros para inmediatamente después volver a ascender otros cuatro metros y atravesar un paso estrecho conocido como "Paso de la Bellota" en el que hay que coger muy bien la postura para poder atravesarlo; un reducido grupo decide renunciar a esta parte y esperan disfrutando de las ricas formaciones. Ya al otro lado del paso, en una pequeña sala, nos agrupamos todos y continuamos por la galería, ahora de reducidas dimensiones, hasta que realizamos un destrepe de unos tres metros y que vuelve a dar grandes dimensiones a la misma y que al poco conecta con una galería perpendicular, antaño cauce de un río, que continuamos hacia el sur y llegamos hasta su final donde las paredes están plagadas de pequeñas formaciones de aragonito blanco, en este punto hicimos unas fotos, comentamos con los participantes sus impresiones y comenzamos el regreso hacia el exterior. Una vez que llegamos a la bifurcación hicimos tres grupos, uno visitó el ramal noroeste y los otros dos fueron saliendo espaciados hacia el exterior ya que así evitamos aglomeraciones en la base del pozo. Todos salimos sin ningún incidente y sin ningún problema en los pasos estrechos, que ahora eran descendentes. El pozo fue remontado por la escala y asegurado con una cuerda que superaron sin mayor dificultad que el propio esfuerzo físico. Al salir al exterior la noche se nos echó encima pero al menos ya no llovía y tras desmontar la instalación recogimos los equipos e iniciamos el descenso hasta los vehículos donde nos cambiamos de ropa y mientras dábamos buena cuenta del segundo bocadillo comentamos las impresiones y sensaciones vividas. Solo quedaba reiterar la invitación a próximas actividades y tras despedirnos emprendimos el viaje de regreso. |
|

Gran colada caída del techo.

En un tubo de presión.

Por la Galería Principal.

Reunidos en la bifurcación.
|