Travesía Cueto Coventosa
Arredondo (Cantabria)
4 de abril de 2009

   

Hace mucho tiempo que deseaba hacer esta grandiosa y mítica travesía, pero unas veces por falta de gente y otras por culpa de la climatología, hasta la fecha no había podido ser. El lunes llamé a mi amigo Juanjo del GEXXI que la estaba organizando junto a otros amigos del G.E. Badalona para realizarla el sábado día cuatro y unirme a ellos, en principio parecíamos demasiados ya que seriamos cinco y el grupo ideal para esta actividad es de tres o a lo máximo cuatro personas, ya lo resolveremos sobre la marcha me dijo y yo que me puse a preparar todo. El viernes salía de Zaragoza sobre las 18:00 horas llegando al Albergue Coventosa en Asón un poco antes de las 22:00 horas donde ya estaban Juanjo, Marina y la última incorporación sorpresa Manolo, al poco llegaba el resto de componentes y nos poníamos a cenar sobre las 23:00 horas debatiendo la estrategia para el día siguiente ya que el reducido grupo que al principio iba a realizar la travesía, al final se había convertido un gran grupo de siete personas.


Aparcamiento acceso a Cueto.

 


Gran lapiaz camino de Cueto.


Frente a la boca de Cueto.

 

A la mañana siguiente eran las 7:30 cuando algunos ya estabamos desayunando mientras otros apuraban unos minutos en los sacos. El día nacia un poco gris con una ligera lluvia que mojaba el campo y con una pequeña sorpresa, ya que a alguno de los siete que habiamos decidido entrar la noche anterior, por una u otra causa en el desayuno se redujo a cuatro: Juanjo, Miguel, Manolo y yo. Después de los últimos preparativos partimos en tres coches, el primero lo dejamos en el aparcamiento de la Cueva de Coventosa y con los otros dos continuamos hasta Arredondo y luego hasta Bustablado donde tomamos una pista asfaltada que conduce a Calceca y después de recorrer cinco kilómetros aproximadamente, en una curva de 90º a la derecha donde comienza un pequeño hayedo aparcamos los coches y preparamos las sacas. Eran las 10:00 de la mañana cuando todo el grupo, incluyendo a los compañeros que no iban a realizar la travesía, empezabamos a recorrer el sendero poco marcado que va ascendiendo hasta llegar a las Cabañas de Buzulacueva en 20 minutos y desde aquí dirigirnos al collado donde esta el sendero PR que viene desde Socueva, marcado con pintura blanca y amarilla, por el cual seguimos ascendiendo y rodeando varias grandes torcas siempre por terreno kárstico, después atravesamos un pequeño bosque y al poco de finalizar este nos encontramos una señal que nos indica donde esta la boca a unos 20 metros por debajo del sendero en la ladera de una gran torca, en casi hora y media habiamos llegado desde el coche hasta la boca rodeados de una ligera niebla y una fina lluvia; el ahorro de tiempo y de esfuerzo es notable con esta nueva aproximación. A las doce del mediodía comenzaba el descenso del Pozo Juhué despidiendome de los compañeros que estaban en la cabecera contemplando nuestras maniobras, yo era el último del grupo los otros tres ya estaban colgados como chorizos en el pozo de 302 metros de profundidad.




Boca Sima Cueto.


Comienzo del Pozo Juhué.

Repisa en el Pozo Juhué.


Galería de las Pequeñas Inglesas.

     
La primera tirada es totalmente aérea y el descensor es dificil de controlar ya que estamos usando cuerdas de 8,5 y 9 mm., poco a poco descendemos hacia el abismo y nuestros brazos empiezan a sufrir el peso de la cuerda y en mi caso lo que más me molesta es la mano izquierda de tener completamente presionada la palanca del Stop. Despúes del Pozo Juhué comienzan una sucesión de pozos sin mucha dificultad técnica, aunque hay que tener cuidado al retirar las cuerdas o al utilizar alguna de las que estan instaladas en fijo ya que su estado es precario, algunos de estos pozos son más estrechos y caóticos que su predecesor de entrada. Miguel que encabezaba el grupo nos hizo llegar a la Galería Fósil de Cueto en menos de dos horas y media, esta claro que la revisión de las cuerdas que hicimos no fue demasiado exhaustiva. En este punto existe una montaña de cuerdas abandonadas después de su uso por muchos de los grupos que aliviaban peso para el resto de la travesía, este panorama nos lo encontramos a lo largo de todo el recorrido.

 


Galería Juhué, fin de los pozos.

En el Oasis.

Galería del Chicarrón.
     

 

Sin descanso accedemos inmediatamente a la inmensa Sala de las Once Horas donde empezamos a subir y bajar por grandes bloques siguiendo las marcas reflectantes que jalean el sendero, para ello fueron de indudable ayuda las linternas que llevan Miguel y Juanjo en su casco y cuyo alcance e intensidad es impresionante, haciendonos visible la inmensidad de la Sala y de la posterior Galeria del Chicarrón en donde en su parte media tomamos un tentempie en el Oasis justo debajo de los goteos ya que teniamos bastante calor en ese momento. Continuamos por la gran Galería, hasta que a nuestra derecha aparece un modesto pozo de 18 metros, es el Pozo de la Navidad que da comienzo a la Red Intermedia, a partir de aquí el tamaño de las Galerías y los Pozos se reduce considerablemente, el grupo lleva un buen ritmo y avanza rápidamente aunque tanmbién dedicamos algo de tiempo a contemplar y fotografiar bellas formaciones de calcita en la Galería de los Artistas, en la sala Blanca y en otras, al poco llegamos a un pozo-rampa P31 en el que la instalación es buena y la cuerda nos dice que es del año 1988 pero parece en buenas condiciones, aunque la realidad es que antes de llegar al primer fraccionamiento la camisa de esta ha desaparecido en varios tramos y el alma no esta en buenas condiciones, en la base de este pozo comienzo de la Galería del Espeleódromo hacemos la gran parada con una merienda cena, unos a base de sopa calentita, otro con un bocata y el último con barritas, glucosa y otras porquerias de esas para "deportistas", cuando empezamos a notar frío retomamos la marcha, al poco llegamos al Pozo de la Unión el cual con la ayuda de un pasamanos y una pequeña Galería lo bordeamos hasta el otro lado donde encontramos recipientes para aprovisionarnos del agua que cae del techo, desde aquí ascendemos cuatro metros con la ayuda de una cuerda fija y entramos en una serie de galerias con desfondes, con trepes y destrepes, pasamanos, pasos en oposición y estrecheces.


Pozo de la Navidad.


Galería de la Navidad.

 


Bellas formaciones.

Contemplando las formaciones.

Finísimos cabellos moviendose a nuestro paso.
     

 


Agujero soplador.

 

Avanzabamos arrastrándonos por una pequeña Galería cuando Manolo nos avisa que nos habiamos pasado la ventana que da acceso a uno de los famosos pasos de esta travesia, se trata del Agujero Soplador al cual se accede por un pasamanos para cojer una cuerda que desciende 17 metros por una diaclasa de 40 centímetros de anchura, lo primero que nos sorprende es que no corre ni una ligera brisa, y la verdad es que lleva fama de la cantidad de aire que por él circula, que llegaba a apagar la llama de los antiguos carbureros, fueron momentos de dudas y suposiciones aunque todos tiramos para adelante y lo superamos sin mayor problema. A partir de aquí entramos en la Cueva de Coventosa y esta vuelve a cambiar radicalmente ya que el tamaño de sus Galerías vuelve a ser considerable y sobre todo se ve agua por todas partes con los gours llenos y goteos en todas las formaciones.

 

Proseguimos por resbaladizas rampas hasta toparmos con el primer lago que habitualmente se atraviesa por un pasamanos en fijo, pero en esta ocasión lo hicimos mediante una tirolina que allí estaba instalada, prosigiendo nuestro camino hasta el primero de los tres lagos que deberemos atravesar con las barcas de playa que porteamos, hinchamos las tres barcas dos individuales y una doble y atravesamos el primer lago con bastante incertidumbre ya que existen muchas lajas de piedra afiladas muy cerca de la superficie y además dos de las barcas pierden un poco de aire. El primero ya lo hemos superado y llegamos porteando las barcas hasta el segundo donde ponemos a flote la barca biplaza y esta se rasga con una laja, el nerviosismo empieza a surguir y decidimos ir con cuidado y hacer dos viajes con las otras dos barcas y una colchoneta de playa que llevabamos de emergencia. El segundo lago se torna más complicado que el primero y con muchas más piedras que nos obligan a poner pie en el agua para evitar pinchar más barcas, Manolo hizo de buen capitan y regresó a por Miguel que había quedado en la otra parte del lago regresando ambos sin mayor novedad. Al poco llegamos al tercer lago que se presentaba mucho más amenazante que sus predecesores ya que las lajas surgen desde el fondo hasta casí la superficie y su gran profundidad nos impide andar por ellas así que con mucho cuidado y la saca en la espalda nos montamos en las barcas y comenzamos a navegar por el lago y a sortear piedras aunque uno de estos sorteos hace que me desequilibre y caiga al agua, no estaba tan fria como esperaba y como la barca se había quedado lejos continúo hasta la orilla nadando ante la sorpresa de mis compañeros, Manolo volvió a por Miguel recogio la barca por el camino mientras yo me quito la ropa y me pongo bajo la manta con la ayuda de unas velas y un hornillo, aunque si no hubieramos tenido que esperar no hubiera sido necesario ya que los buenos materiales de los que estan hechos nuestros monos, el ritmo al que avanzamos y la relativa cercania de la boca de salida lo hacía imnecesario. De aqui al final solo nos queda recorrer el río por sus orillas para no mojarnos demasiado, atarvesar unos cuantos pasamanos, ver el gran Gour, ascender por una cuerda y pasar un pasamanaos con cable de acero que nos deja en la Galería del Vivac por la que caminamos rápidamente hasta coger el sendero que asciende pronunciadamente hacia la Galería de Metro, a la que accedemos descendiendo una cuerda fija de unos cuatro metros para encontrarnos casi enfrente una escalera de soga y madera que nos sube a la Galería de Entrada de Coventosa, desde el último lago hasta la Boca habiamos tardado una hora y como eran las tres de la madrugada la travesía nos había costado quince horas tal y como había pronosticado nuestro particular pitoniso, nos felicitamos y acudimos al coche que nos llevó al albergue para una reparadora ducha y un buen sueño. Lamentablemente Manolo y yo no nos pudimos quedar a celebrarlo y a las diez de la mañana ya estabamos cargando el coche, mientras los demás dormían, para regresar a Zaragoza donde llegamos minutos antes de las tres de la tarde.

 


Formación en el espeleodromo.


Galería del agujero soplador.


Galería del agujero soplador.

 

 


El grupo al completo.

Gours.

En los lagos.
     

 

COORDENADAS: Proyección U.T.M. Datum European 1950
  SIMA CUETO
Zona: 30T X: 449207 Y: 4789137 Z: 992 m.s.n.m.
  CUEVA COVENTOSA
Zona: 30T X: 450654 Y: 4789423 Z: 295 m.s.n.m.
Datos obtenidos con receptor Garmin Etrex Vista C

Datos Espeleométricos
Desarrollo : 6500 metros   Desnivel: -695 m

 

Topografia Cueto Coventosa

Topografía extraida del libro "Grandes Travesías 40 integrales" de Isidoro Ortíz Revuelta

 


Gran Gour en Coventosa.

Fotografías de:

Manolo Luque
Raúl García

 


Boca Cueva Coventosa.


Contacta con nosotros