Cresta del Fragineto |
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Para esta salida preferimos coronar las montañas en lugar de introducirnos dentro de ellas; en la variedad está el gusto y no solo de cuevas vive el espeleólogo. Un reducido pero muy motivado grupo compuesto por Esteban, Javier y Miguel-Ángel salimos de Zaragoza a las 07:00. Para llegar a La Tejería, nuestro punto de partida para esta magnífica jornada de montaña, tomamos la autovía que nos lleva hasta Huesca capital y una vez allí, tras rodear la ciudad, tomamos el desvio hacia Barbastro-Lérida. Rebasamos el pueblo de Siétamo, (que recomendamos por las fabulosas tortas de manzana y calabaza que hacen en su panadería) y tras subir y bajar un fuerte desnivel, atentos al desvio en rotonda indicado hacia Liesa y después Ibieca. Siguiendo por esta carretera llegamos a una intersección que tomamos a la izquierda y a 50m, desvío indicado como Presa de Guara. Estrecha carretera asfaltada que nos lleva hasta rotonda, que tomaremos una pista de tierra en buenas condiciones para turismos a la izquierda. Tras recorrer unos pocos kilómetros un cartel junto a casa de cazadores nos indica restricciones de circulación. Seguiremos recto hasta aparcamiento señalizado y una barrera que nos corta el paso, rodeados de cipreses y pequeña construcción en ruinas a la derecha, La Tejería. Éste es nuestro punto de partida. Altitud 908m. |
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Tras deleitarnos un rato en la cima continuamos al cresteo ya que aunque el día está despejado un viento frío hace incómodo el quedarse parado. Comenzamos el descenso por la llamada Cresta de la Ronera hacia la Punta de Corcurezo, desde donde bajaremos al collado de Petreñales. La nieve acumulada en pequeños ventisqueros ralentiza nuestro paso ante la precaución por las lajas y los huecos, ya que el terreno está muy descompuesto. Finalmente y ante la dificultad para encontrar el sendero que desciende a través del espeso bosque, decidimos comer en un claro nevado reconfortados por los cálidos rayos del sol. Tras una pequeña búsqueda damos con el sendero y llegamos aliviados al collado. Ya solo queda descender hasta las Gargantas de Fabana. El camino es muy cómodo y nuestras piernas lo agradecen; poco a poco y suavemente perdemos altura y poco antes de llegar a las gargantas vemos el sendero que desciende desde Cuello Lizama. Grande es nuestra sorpresa al ver el gran caudal que lleva el río Calcón, ya que nunca lo habíamos visto tan crecido. Se han juntado las surgencias, las escorrentías de las tormentas y el fuerte deshielo patra nuestra sospecha y temor de mojarnos más de lo esperado. Intentamos como podemos el ir sorteando las pozas pero en ocasiones el río ocupa todo el ancho de la garganta y al final tenemos que claudicar y someternos a un mal menor, el mojarnos las botas para evitar el caernos de culo. Con mayor o menor habilidad acabamos todos metiendo los pies en el cauce, no ha sido tanto después de lo previsto. Respiramos aliviados al encontrarnos en la pista que nos conduce a la ermita románica de La Fabana, no sin un largo rato de chapoteo dentro de las botas. Hacemos una visita para disfrutar de la robustez de su construcción que se resiste a desplomarse a pesar del incomprensible abandono de un templo-posada del siglo XII. Merecen especial mención sus ligeros ventanales geminados. Proseguimos el regreso por sendero entre pinar de repoblación asilvestrado muy tupido gracias a la gran humedad reinante que sin que nos demos casi cuenta nos deja en el coche a las 19:00. Ha sido una jornada magnífica de montaña, casi de sol a sol, de lo mejorcito que ofrece la Sierra de Guara. Nos cambiamos de ropa y regresamos a Zaragoza no sin antes parar en Siétamo para comprar unas tortas y deleitar también nuestros estómagos. |
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Collado de Petreñales |
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Fotografías de:
Miguel-Ángel López
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