Cresta del Fragineto
Aguas (Huesca)
12 de Abril de 2009

   

Para esta salida preferimos coronar las montañas en lugar de introducirnos dentro de ellas; en la variedad está el gusto y no solo de cuevas vive el espeleólogo. Un reducido pero muy motivado grupo compuesto por Esteban, Javier y Miguel-Ángel salimos de Zaragoza a las 07:00. Para llegar a La Tejería, nuestro punto de partida para esta magnífica jornada de montaña, tomamos la autovía que nos lleva hasta Huesca capital y una vez allí, tras rodear la ciudad, tomamos el desvio hacia Barbastro-Lérida. Rebasamos el pueblo de Siétamo, (que recomendamos por las fabulosas tortas de manzana y calabaza que hacen en su panadería) y tras subir y bajar un fuerte desnivel, atentos al desvio en rotonda indicado hacia Liesa y después Ibieca. Siguiendo por esta carretera llegamos a una intersección que tomamos a la izquierda y a 50m, desvío indicado como Presa de Guara. Estrecha carretera asfaltada que nos lleva hasta rotonda, que tomaremos una pista de tierra en buenas condiciones para turismos a la izquierda. Tras recorrer unos pocos kilómetros un cartel junto a casa de cazadores nos indica restricciones de circulación. Seguiremos recto hasta aparcamiento señalizado y una barrera que nos corta el paso, rodeados de cipreses y pequeña construcción en ruinas a la derecha, La Tejería. Éste es nuestro punto de partida. Altitud 908m.


Vista del Valle de las Ermitas

 


Canal de La Predicadera y Mondinero.


Subida hacia Mondinero.

 

En unos pocos minutos teníamos el equipo preparado y a las 8:30 horas dábamos las primeras zancadas, siguiendo la pista que nos había traído hasta aquí. Tras una cuesta inicial pudimos contemplar la belleza y grandiosidad del trabajo erosivo en los Mallos de Ligüerri al fondo y el Valle de las Ermitas, con el Santuario de San Cosme y San Damián bajo la Peña de San Cosme. Tras unos diez minutos un cartel a la derecha nos indica un sendero hacia la Ermita de La Fabana. Lo tomaremos y ya claramente veremos la canal de La Predicadera, por la que tendremos que subir para coronar nuestro primer objetivo, el pico Mondinero 1448m. Antes de cruzar el barranco sendero muy marcado a izquierda empieza el ascenso, que al poco rato pasa junto a gran bloque. Aquí el sendero se bifurca, pero creo que el de la izquierda, aunque al principio más empinado y descompuesto, resulta el más cómodo de los dos. Dosificando el esfuerzo vamos ganando rápidamente altura y el panorama a nuestras espaldas abarca toda la Hoya Oriental. Tras superar los cortados rocosos tomaremos un respiro para disfrutar de las vistas y prepararnos para la cómoda pero larga subida que nos resta. Siguiendo los hitos de piedra llegaremos a los cortados sobre las Gargantas de Fabana, desde donde podemos contemplar todo el recorrido que tenemos por delante. Terminamos la subida hasta el Mondinero y estudiamos la bajada hasta el collado de Lizana. El primer tramo es fácil y cómodo, pero tras llegar a un pequeño balcón tendremos que flanquear los cortados hacia la izquierda por sendero no siempre evidente y con algún que otro destrepe. No debemos perder de vista el collado, nuestra única referencia clara y tras un buen rato de sortear ramajes y cruzar gleras llegaremos al Cuello Lizama 1289m. Sitio idóneo para reponer fuerzas, tomar un poco el sol y prepararnos para el resto de la subida. Un sendero bien trazado y de cómodo firme va ascendiendo la fuerte pendiente, a veces con pequeñas trepadas por las rocas. Unas marcas azules nos indicarán el camino hasta llegar a la cresta. Desde ella podemos disfrutar del pantano de Vadiello, los Mallos de Ligüerri, el Valle del Guatizalema y la Sierra de la Gabardiella a un lado y la ladera del Tozal al otro. Vamos ganando altura por la cómoda cresta y cuando creemos estar llegando a la cima otro tramo de cresta queda a nuestra vista, pero lo que en principio puede enfadarnos nos hace gozar aún más del ascenso. Cuando por fin llegamos a la cima eran las 13:30. Pico Mondinero 1448m. Allá donde mirásemos las vistas eran fabulosas; ahora además veíamos todo el Pirineo como en una pantalla de cine gigante.





Destrepando hacia Cuello Lizama



Un descanso en Cuello Lizama



Agua de tormentas en Vadiello

   

Mondinero desde la cresta

Poco a poco recorriendo la cresta

Un vistazo a lo recorrido
     

 


Con cuidadito para no tropezar



Satisfacción plena.

 

Tras deleitarnos un rato en la cima continuamos al cresteo ya que aunque el día está despejado un viento frío hace incómodo el quedarse parado. Comenzamos el descenso por la llamada Cresta de la Ronera hacia la Punta de Corcurezo, desde donde bajaremos al collado de Petreñales. La nieve acumulada en pequeños ventisqueros ralentiza nuestro paso ante la precaución por las lajas y los huecos, ya que el terreno está muy descompuesto. Finalmente y ante la dificultad para encontrar el sendero que desciende a través del espeso bosque, decidimos comer en un claro nevado reconfortados por los cálidos rayos del sol. Tras una pequeña búsqueda damos con el sendero y llegamos aliviados al collado. Ya solo queda descender hasta las Gargantas de Fabana. El camino es muy cómodo y nuestras piernas lo agradecen; poco a poco y suavemente perdemos altura y poco antes de llegar a las gargantas vemos el sendero que desciende desde Cuello Lizama. Grande es nuestra sorpresa al ver el gran caudal que lleva el río Calcón, ya que nunca lo habíamos visto tan crecido. Se han juntado las surgencias, las escorrentías de las tormentas y el fuerte deshielo patra nuestra sospecha y temor de mojarnos más de lo esperado. Intentamos como podemos el ir sorteando las pozas pero en ocasiones el río ocupa todo el ancho de la garganta y al final tenemos que claudicar y someternos a un mal menor, el mojarnos las botas para evitar el caernos de culo. Con mayor o menor habilidad acabamos todos metiendo los pies en el cauce, no ha sido tanto después de lo previsto. Respiramos aliviados al encontrarnos en la pista que nos conduce a la ermita románica de La Fabana, no sin un largo rato de chapoteo dentro de las botas. Hacemos una visita para disfrutar de la robustez de su construcción que se resiste a desplomarse a pesar del incomprensible abandono de un templo-posada del siglo XII. Merecen especial mención sus ligeros ventanales geminados. Proseguimos el regreso por sendero entre pinar de repoblación asilvestrado muy tupido gracias a la gran humedad reinante que sin que nos demos casi cuenta nos deja en el coche a las 19:00. Ha sido una jornada magnífica de montaña, casi de sol a sol, de lo mejorcito que ofrece la Sierra de Guara. Nos cambiamos de ropa y regresamos a Zaragoza no sin antes parar en Siétamo para comprar unas tortas y deleitar también nuestros estómagos.

     

 


Cresteando

Descendiendo por el collado
Collado de Petreñales
     

Primeros contactos con el río

Cada vez peor

El mojarse fué irremediable.
     

 


Tozal de Guara

Fotografías de:

Miguel-Ángel López



 


Llegando a Punta Corcurezo


Contacta con nosotros