Cueva Esjamundo
Villanúa (Huesca)
16 de febrero de 2008

 

Esta fue la primera visita programada este año dentro de las Jornadas "Descubre la Espeleología". Siete valientes se adentraron en esta cueva en principio considerada fácil, aunque alguno paso sus "apurillos" en los pasos estrechos. La primera idea era visitar sólo las galerías de acceso cómodo y el resto dejarlo para otro día, pero dada la pericia y las ganas de los participantes la recorrimos entera, atravesando meandros, subiendo y bajando los pozos. La cueva cubrió todas las expectativas que teníamos planteadas y en general gusto mucho a todos los participantes, alguno de ellos deseoso de repetir.

 

 

 



Antes de entrar.

 

A las siete de la mañana, tal y como habíamos quedado, partimos de la puerta del Club y a las nueve estábamos en Villanúa tomando un café.
Nada más cruzar el pueblo, en dirección a Francia, aparcamos los coches en una pequeña explanada a la derecha, junto a lo que parecía un estación meteorológica, justo enfrente al otro lado de la carretera se encuentra el camino que lleva hacia la cueva, el cual es transitable por vehículos todo terreno aunque existe un cartel que prohíbe la circulación. En ese mismo lugar nos cambiemos de ropa y el que quiso se comió un bocadillo, todo ello rápidamente ya que el termómetro marcaba -5ºC y el sol aun tardaría en acariciarnos. Una vez nos preparamos y repartimos el material nos dispusimos a la tarea más peligrosa del día, cruzar la carretera ya que el trafico de vehículos en dirección a las pistas de esquí era intenso.

     
Ascendimos por la pista, primero da un giro de 180º después nos encontramos el cartel de prohibido circular con vehículos e inmediatamente parece que se divide en dos siguiendo por nuestra izquierda hasta un pequeño muro de piedra desde el que se ve una pequeña vaguada pudiendose intuir en frente la boca de la cueva, solo hay que atravesar el muro por un parte rota y seguir el sendero que de él parte. Desde el coche a la boca unos diez minutos andando tranquilamente.



La boca de entrada.


Acceso a la Galería Fósil.


Estalactitas blancas en la Galería Principal.

 

 


Meandro antes del P12.

Lago al final de la Galería Superior.

Gour sin agua.

 

 


Espeleotemas en la Galería Principal.

Gour en la Galería Superior.

Fistulosas en un gour seco.

 


Fistulosas en un gour seco.


Banderas en la Galería Superior.


La boca desde fuera parece amplia pero conforme nos vamos acercando nos damos cuenta que es una bóveda excavada en la pared y que al fondo de la misma se encuentra la verdadera entrada, protegida con una puerta metálica que nos obliga a entrar a "cuatro patas" arrastrándonos por el suelo, poco a poco el techo se va elevando hasta que nos podemos poner de pie. Desde este mismo punto se accede por un estrecho paso a una Galería Fósil de corto recorrido pero con gran cantidad de espeleotemas, regresamos a la Galería Principal atravesando el mismo paso estrecho y continuamos nuestra visita caminando cómodamente por la Galería, van apareciendo bonitos rincones que admiramos y fotografiamos. Conforme avanzamos por la galería esta se va reduciendo en anchura, aunque el transito sigue siendo cómodo, hasta que se llega un momento en que se cierra el paso por completo. Retrocedemos un poco y tomamos la primera de las dos galerías que salen hacia el norte, en realidad es un meandro con agua con un tamaño más reducido y generado en mármol en vez de roca caliza como el resto de la cueva, al final de este existe un pozo de 12 metros que todos descendemos por la cuerda unos con descensor y otros con ocho, ya que no existe ningún fraccionamiento, este rápel acaba en un pequeño lago en el que es posible no mojarse penduleando hacia la orilla, se llega a una galería que se puede seguir hacia las dos direcciones hacia el sur volvemos hacia la Galería Principal atravesando un meandro inundado con la ayuda de unos pasamanos instalados en fijo y remontando posteriormente un pozo de cinco metros también con la ayuda de una cuerda fija allí instalada, y hacia el norte continua la cavidad que es por donde continuamos hasta que la galería se cierra completamente y la única manera de seguir es ascendiendo por una cuerda fija de unos 10 metros que nos lleva a una Galería Superior. En este punto sacamos los aparatos de ascenso y explicamos a los que no sabían usarlos su funcionamiento, todos subimos sin mayor dificultad que el esfuerzo empleado. La Galería Superior resultó ser tan interesante como el resto de la cavidad, pudiendo ver gours, banderas y estalactitas. La galería termina en un lago que cubría un metro de altura y unos 25 metros de longitud, es posible puentearlo por un paso elevado que existe a la derecha de la galería y que a través de un paso estrecho nos lleva hasta el otro lado del lago y posteriormente hasta un pozo de unos 10 metros que no tiene continuidad. Hemos llegado hasta el final de la cueva conocida y todos contentos regresamos tranquilamente hacia el exterior, donde la temperatura era mucho más agradable que por la mañana, ocho grados según el termómetro del coche.


Acceso a la Galería Superior.

Llegando a la Galería Superior.

Galería Superior.